¿Alguna vez te pusiste a pensar que tus clientes no entran a tu local solo por tus “espectaculares productos”?. Por más que tengas la mejor calidad del mundo y un equipo de atención de primera, hay algo que sucede antes de que el cliente toque el mostrador.
Como dice el dicho: “Todo entra por los ojos”. El cliente decide entrar cuando se siente identificado con lo que ve desde la calle. Tu local no es solo una oficina o un depósito; es una pieza clave de tu estrategia de marketing.
No se trata simplemente de que el local “quede lindo” o sea cómodo. La clave es que sea funcional a tu identidad de marca. No es lo mismo ambientar una tienda de ropa para chicos que un restaurante gourmet; cada detalle tiene que gritar quién sos.
Para lograrlo, tenés que prestar atención a estos elementos que, aunque parezcan detallecitos, son los que terminan cerrando la venta:
Si estás arrancando de cero o querés darle una lavada de cara a tu negocio, enfocáte en estos pilares:

Es el primer contacto. Es fundamental que el cliente perciba la esencia de tu marca apenas pasa por la vereda.

Personalizala a full. Usá objetos que tengan que ver con tu rubro o incluso con el nombre de tu negocio.

Los muebles tienen que hablar el mismo idioma que tu marca. No da poner estantes de madera rústica en un local ultra moderno, ¿no?.

Lo ideal es elegir uno o dos colores que te identifiquen. Estos colores tienen que estar en todos lados: logo, paredes, cortinas y hasta en la ropa del equipo.
Todo material es intervenible. No te quedes con lo estándar:
Y vos, ¿cómo resolviste la ambientación de tu local? ¿Hay algún comercio que te encante por cómo comunica su personalidad? ¡Contame en los comentarios!
¿Te gustaría que te ayude a armar una guía de estilo específica para los colores de tu marca?